21/1/11

Isabel Báthory-la condesa sangrienta

Se trató de una aristócrata húngara, perteneciente a una de las familias más poderosas de su país. Ostenta el Record Guinness de la mujer que más ha asesinado en la historia de la humanidad. En su castillo se hallaron numerosas muchachas torturadas en distintos estados de desangrado, y un montón de cadáveres por los alrededores. Juan Ujváry, el mayordomo, testificó que en su presencia se habían asesinado como mínimo a 37 "mujeres solteras" de entre once y veintiséis años. La acusación se concentró en los asesinatos de jóvenes nobles, pues los de las siervas carecían de importancia. En la sentencia todos sus colaboradores fueron declarados culpables, unos de brujería, otros de asesinato y los demás de cooperación.
Todos los seguidores de Isabel, excepto las brujas, fueron decapitados y sus cadáveres quemados. A las brujas Dorotea, Helena y Piroska les arrancaron los dedos con tenazas al rojo vivo "por haberlos empapado en sangre de cristianos" y las quemaron vivas. Katryna que con catorce años era la más joven de las ayudantes de Erzsébet, salvó la vida por petición expresa de una superviviente, aunque recibió cien latigazos en el cuerpo. A la condesa la condenaron a cadena perpetua en confinamiento solitario. Uno de los carceleros la vio caída en el suelo, boca abajo. La Condesa Isabel Báthory estaba muerta después de haber pasado cuatro largos años emparedada, sin ni siquiera ver la luz del sol.
Cuenta la leyenda de la condesa sangrienta que un día, tras atizarle una bofetada a una criada que le había tirado del pelo por accidente mientras le peinaba la sangre de la nariz reventada de esta cayo en el brazo de la condesa, quien vio como la piel resplandecía tras limpiarse. Así que concluyó que la sangre era el más potente elixir de juventud y se bañaba en sangre de doncella. La historia del canibalismo también habla de las propiedades antienvejecimiento de la sangre humana.

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